Chile: valle de Colchagua.

La actividad vitivinícola de Chile, forma parte de su cultura y patrimonio,  desde hace mucho tiempo atrás y ha sido también fuente de inspiración para muchos escritores, cantores y otros artistas nacionales.

Presenta diferentes regiones vitivinícolas, entre ellas: Valle del Maipo, de Rapel, de Curicó, Colchagua y además; Coquimbo, valle del Aconcagua y de Casablanca. Cada una de ellas, con sus características geográficas que forman el terroir, sus variedades y las bodegas que representan los productos más reconocidos a nivel nacional e internacional. Las uvas más representativas son: cabernet sauvignon, merlot, carmenere, syrah, pinot noir, sauvignon blanc, chardonnay, viogner y riesling.

Hay que destacar que los vinos Chilenos son el producto de una variedad de factores; uno de ellos , su clima mediterráneo y las estaciones, así como la presencia de la cordillera de Los Andes, son factores condicionantes de la calidad de los vinos chilenos. Para comprender esta afirmación veremos el desarrollo de cada una de las estaciones:

Verano
En el caso de Chile el clima mediterráneo se traduce en veranos cálidos, carentes casi absolutamente de lluvias, lo que implica una baja humedad atmosférica, donde la diferencia térmica habitual entre el día y la noche es de aproximadamente 20° C. Esta condición del clima determina la característica básica de los vinos chilenos: alta frutosidad y aromas delicados, que son consecuencia del descanso que provoca en las vides la disminución térmica nocturna, la que a su vez genera una concentración de los componentes para el futuro vino.
La corriente de Humboldt da origen a un mar de aguas extraordinariamente gélidas, que suaviza los extremos climáticos del verano.

Otoño 

El otoño es también generalmente carente de lluvias con características térmicas similares a las del verano, pero más moderadas, lo que permite una cosecha tranquila, sana, y una maduración de la uva que podríamos definir, simbólicamente, como “a fuego lento”.

Invierno
El invierno es lo suficientemente fresco como para provocar el necesario letargo en las vides, condición ineludible para la fisiología de las plantas, lo que les permite generar uvas aptas para producir vinos finos.

Primavera
Sin dejar de ser importantes todos los factores ya señalados, es especialmente significativa la casi ausencia de heladas de primavera, que permiten una brotación de las vides sin accidentes que causen una destrucción de los brotes tiernos, que comienzan a desarrollarse generalmente a comienzos de septiembre.

Estas características generales, determinan que el producto sea una fruta fresca, acidez crujiente, y, en el caso de los vinos tintos, un color profundo, taninos maduros y altos niveles de antioxidantes.

De todos los valles, se destaca el de Colchagua. Con sus bodegas que mantienen un gran estilo, una arquitectura que invita a conocerse, ofrece al turista un sinfín de actividades turísticas, restaurantes, recorridos atractivos terminando con grandes catas.

Aquí les dejo unos links de dos bodegas que merecen visitarse.

http://www.viumanent.cl/?login=ok

 

http://www.monteswines.com/es/

 

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