La vid crece en un planeta cambiante.

El cambio climático es uno de los problemas científicos más estudiados y debatidos hoy en día. Pero, ¿ Cómo relacionamos este cambio climático actual con la vid?

Para esto, hay que comenzar realizando una lista de cuáles son las amenazas que se están produciendo y que afectan a la geografía productiva del vino. Uno de ellos es el efecto invernadero y sus consecuencias. El creciente uso de los combustibles fósiles es la principal causante de la emisión de gases de efecto de invernadero. Esto determina un aumento en la capacidad de la atmósfera para retener la radiación infrarroja proveniente de la superficie del Planeta, aumentando la temperatura global. Según estudios realizados, la temperatura ha aumentado entre 1ºC a 1.5ºC, determinando una proyección de alrededor de 3ºC entre el 2050 y el 21oo. Esto conforma  cambios que se producen y se producirán en los climas de este planeta, sumado a las inundaciones, desertificación, escasez de agua potable entre otros. Pero hay que tener en cuenta otro fenómeno: la acción humana que influye en diferentes espacios geográficos.

Las observaciones y los modelos indican que uno de los problemas más importantes para la industria del vino será decidir si, con el aumento de las temperaturas, la variedad producida alcanzará el equilibrio y maduración deseados, o si por el contrario, se verán obligados a cambiar la variedad o la ubicación para seguir produciendo la misma variedad de vino.

A raíz de estas características, algunas zonas se han beneficiado y han determinado el surgimiento de nuevas zonas como por ejemplo:en la Argentina y Chile, las fronteras vitivinícolas tendrán un leve corrimiento hacia la Patagonia. Como ya sabemos, la aparición de nuevas zonas en la costa atlántica (vinos oceánicos) y zonas de sierras, han marcado tendencia en la Argentina. En Europa, aparecerán zonas en Reino Unido y en los países Nórdicos; como en África en la zona del Senegal. Australia, tendrá alguna posibilidad de cultivar en la zona norte; como así también en otras zonas en Canadá, Alaska y sur de Groenlandia.

De este modo, la elaboración de vino de calidad y el cultivo de viñedos supondrán todo un desafío para los productores. En conjunto, los pronósticos determinarán la carencia de suministradores de agua,  alteraciones en el proceso fenológico de los viñedos,  del sabor y la composición de las uvas y el vino, de cambios específicamente regionales que afectarán a ciertas variedades de uva, de variaciones necesarias en estilos vitivinícolas regionales y de cambios espaciales en regiones para cultivar esta planta.

El cambio climático es cada vez mayor y aunque se están realizando estudios al respecto, todavía queda continuar con  investigaciones en el marco del efecto en  los terruños del mundo y sus vinos.

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