Supercal – un “reventón” de piedras

Nuestra llegada a Paraje Altamira, hace casi veinte años, cambió para siempre nuestra manera de entender el vino.

Imaginate estar en la finca cerca del momento de cosecha y descubrir que algunas vides están listas, mientras que, a solo unos metros, otras aún necesitan tres semanas más. Entender esta particularidad nos llevó a encarar un estudio profundo de suelos y a dividir el viñedo en parcelas, para poder trabajarlas individualmente según las necesidades puntuales de cada una. Así logramos manejar y cosechar cada parcela en su momento óptimo.

Por suerte este aprendizaje comenzó en la propia finca y fue tan profundo que incluso influyó en el diseño de la bodega, pensada desde el inicio para respetar y expresar toda esa diversidad. Hoy vinificamos cada parcela por separado. La bodega que construimos es una extensión del viñedo.

Cada año degustamos todas las parcelas, y siempre había un par que se destacaban. Una de ellas era un “reventón” de piedras, todo el perfil eran piedras de granito recubiertas de carbonato de calcio. De ahí surge su nombre: “Supercal”, de supercalcáreo. Es impresionante ver cómo las raíces de la vid crecen entre las rocas, abrazándolas.

El vino que nace de esta parcela es muy especial, puro, austero, con una identidad muy marcada: mucha textura, taninos firmes, acidez vivaz y fruta roja muy fresca. Encontrar esta pequeña joya dentro de la diversidad de Finca Piedra Infinita nos llevó, en 2015, a embotellarla por separado para preservar su singularidad.

Este vino representa la máxima profundidad a la que podemos aspirar como viticultores, y ha sido reconocido una y otra vez por su nivel de precisión.

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